Seducción erótica – Una mujer moderna (por Dido)

Seducción Erótica – Una mujer moderna (por Dido)

Marta es una mujer moderna. Vive en un loft de Chueca, trabaja en una discográfica, viste ropa de diseñadores independientes y tiene un peluquero gay que le retoca las mechas californianas; actualiza el Twitter desde su Blackberry, lee la Cosmopolitan online, compra verduras orgánicas en el Corte Inglés y encarga sushi a domicilio. Su novio, Juan, también es de último modelo: fotógrafo entre semana, DJ los viernes por la noche. En la cama, eso sí, es un verdadero desastre, pero Marta no acaba de decidirse a dejarlo, porque cocina muy bien y queda de lo más aparente en las fiestas del curro.

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Marta sospecha que el problema está en la Cosmo. Como a todas las mujeres de su generación, la revista le recuerda cada mes que debe Verbalizar sus Preferencias, Guiar Sutilmente a su Compañero y ejercer su derecho a, no, su obligación de tener orgasmos. Claro que cualquiera se lo explica a Juan, el pobre, tan metrosexual y tan soso, que lleva tres años creyendo que Marta se corre a los diez minutos y sin necesidad de preliminares. Ya se lo decía su madre de pequeña: lo suyo es puro teatro.

Como Marta es una mujer que está al día, acude cuatro veces por semana a un gimnasio con jacuzzi y plataformas vibratorias, donde venden pulseritas de esas que te energizan, te armonizan y en general te dejan como nueva, todo al módico precio de 30 euros la unidad. Los martes y los jueves hay clase de spinning, pero como “spinning” es un término muy del 2007, en su gimnasio lo llaman “ciclo indoor”.

Todos los martes y los jueves, por tanto, Marta sale de la discográfica, llega al gimnasio y cambia su traje de chaqueta por el último modelo de Nike. La clase empieza a las ocho: una sala con paredes recubiertas de espejo y una docena de mujeres tan modernas y estilosas como ella, subidas a sus bicicletas, pedaleando hacia ninguna parte.

Marta se ha preguntado muchas veces quién fue el encargado de diseñar las bicicletas en cuestión. Porque el caso es que, nada más subirse y empezar a darle al pedal, siente un cosquilleo de lo más placentero en la entrepierna. La culpa es del monitor, seguro, con sus músculos trabajados, con sus cejas sin depilar, que dirige el calentamiento con mucho brío, como si acabara de meterse una dosis doble de anfetaminas:

-¿Cómo estamos hoy?- le grita a la clase.- ¿Bien?- Marta sonríe y asiente, lo sabe, el muy cabrón lo sabe seguro. – Venga, venga, ¡más rápido!

Marta sube la velocidad y va notando como aumenta la temperatura de su pubis, quién coño habrá diseñado estos sillines, se dice por enésima vez, que tienen la forma y grosor exactos.

-Vamos que llega la primera cuesta, subid resistencia, tres vueltas, ¡todo el mundo arriba!

Doce mujeres modernas se incorporan y rompen a sudar y pedalean al ritmo de la música. Al volver a sentarse Marta siente el impacto del asiento con la misma intensidad que la embestida de un amante y su pulso, ahora acelerado, palpita contra las bragas húmedas a cada latido. Sigue pedaleando a todo ritmo y mira al monitor de reojo, lo sabe, seguro que lo sabe, y pensar que lo sabe le pone aún más cachonda. ¿Le está mirando a ella? Seguro que sí, seguro que es la única a la que le pasa… El calor es insoportable, toda la temperatura de su cuerpo se concentra en el mismo sitio, su reflejo en las paredes de espejo se ruboriza. Cada pedaleo la desplaza unos centímetros sobre el sillín que roza la tela del pantalón de deporte que roza las bragas que roza el clítoris, cada latido de su corazón enviando más sangre a la zona.

-¡A por la segunda cuesta! ¡Venga, cuatro vueltas más, vámonos! – berrea el monitor, cada vez más euforizado y espídico, el sudor haciéndole cercos en las axilas, tan poco arreglado, tan macho alfa. Marta le maldice y se levanta otra vez, la música, la histeria colectiva, el sudor, una docena de mujeres con ropa deportiva de marca que pedalean como si el mundo fuera a acabarse mañana.

Marta cuenta los segundos de una cuesta ficticia que no acaba y después la bici vuelve a recibirle. Se deja caer de golpe y se imagina que es el monitor que se la folla, tiene pinta de ser un poco bruto, como a ella le gusta. Se imagina cómo se lo haría, seguro que a él también le va, el otro día le guiñó un ojo camino a las duchas, ¿o no era a ella? Pedalea a toda la velocidad que las piernas le permiten y se aprieta contra el asiento rítmicamente, restregándose como una gata en celo, y el monitor se da cuenta, seguro, pero no le importa, porque toda ella está concentrada en esa presión deliciosa sobre su coño hinchado, justo en la frontera que separa al placer del dolor.

-¡Venga!- escucha a lo lejos. – ¡La última cuesta, vamos a por todas!

Se incorpora en la bicicleta al mismo tiempo que su pubis alcanza el punto de no retorno y se agarra al manillar hasta dejarse los nudillos blancos, sus jadeos confundiéndose con los de otras once mujeres que han llegado al clímax del esfuerzo. A cada contracción tiene que cerrar los ojos, a punto de perder el equilibrio, abrumada ante el cóctel de sensaciones que irradian hacia todo su cuerpo, mezcla de calentón y de endorfinas, y ya no se acuerda del monitor, ni de Juan, ni de la Cosmo, ya no piensa en nada porque toda la tensión acumulada se libera en un último espasmo.

Y Marta se seca el sudor de la frente y piensa, lo sabe, seguro que lo sabe, pero que más da, si con tanto spinning (perdón, ciclo indoor) se le está poniendo un culo estupendo.

Autora: Dido.

Nota de Mario Luna: La autora de este artículo (mejor dicho, de este relato) es Dido, así que dejad de felicitarme a mí y empezad a agradecerle a ella que comparta con nosotros este tipo de creaciones literarias. Personalmente, creo que pocas cosas hay más indicadas para asomarnos a las fantasías sexuales de la mujer y a su psicología que leer relatos eróticos como este, creados por ellas y para ellas (bueno, y para nosotros también).

22 Comments

  1. A este Juan habría que explicarle unas cuantas cosas, no solo lo que pone en el cosmopolitan…jajaja…tantas cosas materiales nuevas pero la mentalidad la tienen siempre igual. Me refiero a Juan.

    Buen artículo, ha sido muy entretenido 🙂

  2. Exelente relato, me encanto. Es verdad , la inmensa mayoria de las mujeres tienen a un papanatas de novio o de esposo. Y pues no pueden cambiarlo. Pues porque no buscan mas opciones de hombres. Estan limitadas por que ellas nunca abordan al verdadero hombre que les interesa. Es el hombre el que las aborda a ellas, y pues a veces el unico hombre que se atreve a llegarles o mas bien , el que vive en su entorno, o en su pequeño mundo , es este papanatas, la tecnica de seduccion que tienen estos papanatas es la de pegarse como una sombra a la chica en cuestion hasta que a la chica no le queda mas opcion que qeudar para toda la vida con el papanatas. Y pues en este caso el papanatas no se de que la proveè pero la bisicleta ya esta haciendo lo suyo jajaja.

    1. Antonio, me parece que vuelves a exagerar con tus generalizaciones, pero en cualquier caso, si una chica está con un chico, es por elección propia, y por ello una opinión respetable. Tal vez ellas puedan ver más allá de las apariencias.

      Las generalizaciones y los prejuicios son cosas muy peligrosas. Encerrarte en tu opinión es limitante y te empequeñece, ten cuidado.

  3. Amigos, la autora de este artículo (mejor dicho, de este relato) es Dido, así que dejad de felicitarme a mí y empezad a agradecerle a ella que comparta con nosotros este tipo de creaciones literarias.

    Personalmente, creo que pocas cosas hay más indicadas para asomarnos a las fantasías sexuales de la mujer y a su psicología que leer relatos eróticos como este, creados por ellas y para ellas (bueno, y para nosotros también).

    😉

  4. Muito especial,parabêns!!

    Dido este texto está mucho bien escrito en una forma que se fusionan con la imaginación y las sensaciones fisiológicas 😀

    Lindo texto.

    ?Dido o Mario ustedes tienen indicación de libros eróticos, donde el escritor o escritora habla sobre el sexo y la sexualidad de una forma madura, provocativa y muy descriptiva?

    Nada pornográfico y crudo, pero algo que nossotros puedemos comentar sobre esto en la presencia de una mujer que queremos excitá-la cón palabras y erotizar el momento adecuado de una manera qué tengamos un marco fuerte con relación a nuestra sexualidad.

    1. Un libro erótico que se adentra muy bien en la descripción de fantasías femeninas es “Las edades de Lulú”, de Almudena Grandes. Espero que te guste 😉

  5. Vaya, excelente historia, de tan solo imaginarlo… provoca excitación…
    Grandioso Mario, haz hecho que muchos de nosotros cambiemos radicalmente nuestra vida, a tener éxito con las mujeres que nos gustan de verdad y no dejar esta decision a la “suerte”.
    Oye Mario, soy de Mexico, he estado buscando tu libro Sex Crack pero no hay en ninguna librería. Dime, como en que sitios lo puedo adquirir.
    He logrado un buen grado de aprendizaje sobre el tema, atraves de los relatos, articulos, videos tuyos publicados en you tube, pero quiero concretar mis conocimientos.

  6. Enhorabuena, compi, leía tu relato en medio de una reunión de trabajo en Vancouver y tuve que inventarme una excusa porque la cara y la sonrisa que se me puso dejó a todo el mundo preguntándose qué estaba leyendo.

    Ay, esos gimnasios… :mrgreen:

  7. Dido, me has mantenido atento hasta el final del relato, impresionante!
    Felicidades y gracias por compartir esas historias con nosotros.

    Las clases de ciclo indoor van a llenarse más a partir de ahora seguro jaja!

    Saludos! Y a tí Mario también porsupuesto.

    Mr. C

  8. Muy bueno Dido!!
    Encantada de conocerte, un placer por mi arte poder estar entre vosotras y compartir experiencias y otro placer estar entre todos ellos; desde nuestros grandes Nucleo, Mario y Egoland así como todos los hombres que quieren conocernos más allá de un simple rostro y un cuerpo/mente. ( Sentimientos, emociones, experiencias, y…quien sabe s locuras lógicas o nó tan elocuentes, :)).

    Traviesa, ya somos dos las que nos estábamos vulgarmente meando de la risa y hemos tenido que ocultar un poco las risas que se iban a convertir en buenas carcajadas y cómo no….. algú que otro recuerdo o pensamiento.

    Un abrazo chicas.

  9. Hola Mario! Vaya he estado leyendo tu blog y como dije el otro día en el avión a Zürich os escribo por aquí, jeje. Y es que me dejasteis impresionada, jejej, Nunca había escuchado nada sobre esto. Por cierto, no sabía que hubieses salido por la tele y todo, jejejje.
    Pues nada chicos que encantada de conocerles y una pena no haber visto un lago con forma de estrella.
    Un abrazo de la investigadora que iba a Zürich, Mercedes
    Espero que por allí os fuese bien. Un pena que no nos viésemos. A cuidarse

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