playa

Me encanta el sol y la playa. Y desde que descubri el sargeo aún me gusta más.

Siempre se ha escuchado la historia del mito del ligón de playa. Bien, ahora se que no existe. La figura del ligón de playa se remonta al típico cachitas que iba a lucir palmito en la playa y al cual tenia a todas las feminas con un ojo encima, pero a no ser que se produjera algun arrebato heroico de alguna chica o del chico , la cosa no iba a más.
Dentro de unos años el concepto de ligón de playa tendra mucho que ver con el concepto Aven. Tiempo al tiempo.

Són los últimos dias de playa y hay que aprobecharlo. Puedo constatar que es un ambiente en que las chicas se sienten cómodas. Es en pleno dia y estan rodeados de gente. Poca gente se atreve a interrumpir su placida estancia. Como mucho algun vendedor de cerveza o alguna masajista de china, perfecto para desmarcarnos y hacerle vivir una anecdota agradable relacionada con la arena y el agua.

Cada vez me siento más cómodo haciendo diurno, creo que donde un aven se desmarca y se vislumbra totalmente su juego es a lo lejos de la musica de alto volument y copas mezcladas con alcohol.

Empiezo el recorrido con un amigo. Nos decimos que nos centraremos en las grupos de 2 o 1. Descartaremos los grupos grandes y los que solo hablan inglés. Me jode no saber inglés, aparte de enriquecerte culturalmente, te jode muchos sargeos. Somos conscientes que al descartar esto , reducimos el numero a 3 o 4 sets trabajables, suficiente para sacar alguna cosa en el poco tiempo que tenemos.

Vamos caminando cuando vemos un set de 2 cerca. Nos acercamos, nos sentamos y les decimos la verdad. “Hola chicas, resulta que mientras caminabamos hacia aqui estabamos pensando cual seria la mejor forma de entraros, hemos pensado unas cuantas cosas y al final hemos decidido que lo mejor es presentarnos tal cual”. Las chicas responden bien, son alemanas y enganchamos bien. En un momento dado nos comentan que llevan un tiempo aqui y me comentan que aún no han conocido nadie de la tierra. Gancho perfecto para cerrar.

Seguimos andando abriendo algun set que otro, enganchando alguno y otros no tanto con mi ala. Falta poco tiempo pero antes diviso a lo lejos una chica que esta sola y esta leyendo. Realmente me llama la atención la gente asi, ya que hubo un tiempo que yo lo hacia. Perfecto, me acerco y le comento lo de que me encanta la gente que viene a desconectar leyendo en la playa, y aprovecho para en enlazarlo con mi perspectiva del yosobre el asunto.Es una chica preciosa y que da para mucha conversación, Cerro con telefono y me voy.

Es más tarde de lo previsto , y nos tenemos que ir, y me voy con la sensación de que nos encanta la playa, y que la esperamos con los brazos abierto para el año que viene.

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Me jode tomar el sol.

Para un tío ocupado como yo, es un auténtico coñazo. A los quince minutos, me empieza a entrar calor. A los veinte, estoy asfixiado. Media hora tumbado sobre una toalla y me corroe un sentimiento de culpa incontrolable: ¿Qué coño hago aquí? ¿No debería dedicarme a algo productivo?

Y todo por un puto bronceado natural.

Entiéndeme, el moreno me sienta bien. Unas pocas horas de playa bastan para dotarme de unos tonos interesantísimos que disparan mi Valor Sólido. De hecho, los IDIs que me dan al llegar no son los mismos que los que me lanzan cuando termino la sesión.

Pero ya te digo: tengo demasiadas responsabilidades para dejarme caer sobre la arena como una lagartija. Mi propia vida, mi proyecto, mis libros, mi futuro…, todo está en juego. Y, con ellos, el tiempo y la energía de todos aquellos que se han implicado con Sex Code. En mi situación, tumbarme a contar fotones equivale a acumular remordimientos. Si quiero una conciencia tranquila, necesito combinarlo con otra actividad.

Por ejemplo…

Puedo leer, estudiar, escuchar seminarios o textos en formato MP3, organizar mis tareas pendientes o hacer la lista de la compra.

Pero no nos engañemos. Hay demasiada gente.

A menos que se trate de un rincón perdido y apartado, no falta la parejita de mocosos consagrada a montarla bajo los aullidos conciliadores de su madre, el grupito de TBs con risitas estridentes o la panda de machitos alfa haciendo el gorila y salpicando arena mientras juegan al fútbol o practican valetudo.

O sea, la playa raya.

En ella, sólo puede hacerse una cosa de provecho…

SARGEAR.

Apenas he puesto el pie sobre la arena, a unos cien metros, diviso mi primera rubia.

Recordemos las reglas: QUÉ, POR QUÉ… INFORMACIÓN

Mario Luna: Hola. Iba a venir con un amigo, pero al final se ha rajado. Y, como sospecho que tu compañía es más divertida que la arena, me gustaría dedicar un par de minutos a comprobarlo.

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