Todos sabemos cómo continúa esa frase.

¿Alguna vez nos hemos planteado cuanto de cierto es?

Primero, ¿Qué es para mí un ‘gran hombre’?

Hay muchas cualidades que podrían definirlo. Para mí, las más importantes serían:

  • Capacidad para definir y seguir una trayectoria
  • Adaptación al cambio
  • Mejora constante
  • Capacidad para rodearse de gente sinérgica

Así, en el último punto, es donde entraría la segunda parte del título: ‘…una gran mujer’.

Una mujer capaz de sí misma y del esfuerzo diario que conlleva el trabajo sinérgico (en equipo) con un fin definido. Estamos, entonces, en el caso de esa mujer autosuficiente, independiente y proactiva que no sólo busca la mejora personal, sino también la mejora de la gente que decide estar a su lado, respetándola y valorándola. Una mujer sacrificada para la causa, es decir, con capacidad para pagar el precio que suponen sus metas junto a ti, ‘gran hombre’.

Aquí acaba el proverbio. ¿Es suficiente?

Lógicamente no. Es más, en muchos casos podemos creer estar con ‘esa mujer’ y, sin ser conscientes, (y ella tampoco) estar trabajando en direcciones opuestas y, lejos de avanzar, permanecer estancados o diluirnos en la mediocridad y el empeoramiento.
Cómo indica la última de las cualidades que he apuntado, un gran hombre tiene la capacidad de rodearse de gente que quiere ayudarle y, con ello, también obtiene su ayuda. Es decir, ellos ganan y tú ganas. La ecuación del éxito: ganar/ganar.

Un gran hombre, no necesita a una gran mujer, necesita a un gran equipo. Obviamente en ese gran equipo puede estar esa gran mujer y con ella, probablemente, conseguirás alcanzar tus objetivos más fácilmente, pero si no se da, siempre estará el respaldo de ese gran equipo.

¿Quiénes forman ese gran equipo?

Básicamente la gente con la que te rodeas frecuentemente y con la que ejecutas tus actividades y movimientos:

  • Círculo de amigos
  • Familia
  • Socios

Es por esto que es muy importante que ellos sean lo más afines posible a ti y a tus objetivos y, juntos, trabajéis en la misma dirección de la manera más coordinada posible.

Es entonces, cuando tú, tras haber definido una trayectoria:

  • Tendrás menos dificultades para seguirla sin desviarte por completo de tu idea original.
  • La irás adaptando a medida que las circunstancias lo soliciten.
  • Con ello conseguirás una mejora constante de tu camino y podrás definir aún mejor esa trayectoria.
  • Y, cuanta más inercia consigas, más gente se empapará de tu energía y querrá ser partícipe de algo que sólo dará como resultado: ganar/ganar.

Be Aven my friend!
Nú.