En esta vida de ‘excesos’ todo pasa factura. Y es la salud una de las más perjudicadas. Por esto debemos echar la vista hacia atrás para conocer, un poco más, cómo poder encontrar una solución a nuestros excesos. (Comidas copiosas, estrés, contaminación, automedicación, etc.)

Si miramos en cualquier época, prácticamente todas las civilizaciones y grupos religiosos incluían (y aún lo hacen) dentro de su cultura algunos días de ayuno. Tanto es así que si viajamos a la antigua Grecia, nuestros colegas Aristóteles y Platón parecían practicarlo con regularidad para alcanzar la eficacia mental y física. Pitágoras ayunaba 40 días y sugería hacerlo a sus alumnos antes de iniciar sus enseñanzas. Plutarco ya en su época afirmaba: “en lugar de emplear medicinas es preferible ayunar”. También hay constancia de que era una práctica religiosa para los aztecas, mayas, incas, algunas Islas del Pacífico e incluso China y Japón mucho antes de su contacto con el Budismo. Pudiendo mencionar, más recientemente, al gran líder nacionalista hindú Mahatma Gandhi.

Aristóteles

Platón

Pitágoras

Plutarco

Aztecas

Mayas

Incas

Mahatma Gandhi

¿Por qué ha existido desde siempre?
Hay un Aforismo Hipocrático que dice “los alimentos en la convalecencia fortalecen, en la enfermedad debilitan”. Así, desde bien temprano, se ha intuido que cuando el cuerpo está enfermo necesita del ayuno (o semiayuno) para la autocuración. Mientras el cuerpo deja de ocuparse de la digestión de nuevos alimentos puede ocuparse de la regeneración de tejidos, la limpieza de toxinas y desechos y la curación de problemas internos.

Hoy por hoy rara vez le damos un descanso a nuestro aparato digestivo y, además, éste se ve sobrecargado debido a la gran abundancia de alimentos de que disponemos. Con el ayuno el cuerpo no deja de alimentarse, sencillamente pasa a consumir las reservas y, si mantenemos este estado por más de 3 días, el cuerpo pasa a dedicarse más introspectivamente sobre sí mismo.
Mientras existen reservar estamos hablando del periodo de ayuno. Cuando las reservas se agotan estamos hablando de inanición, periodo en el cual el cuerpo comienza a digerir las partes y órganos más vitales. Pero no hay que asustarse pues en una persona media, es decir, sana y normal, la inanición no aparece hasta las cuatro semanas.

Si nos fijamos, los animales  ayunan por instinto, dejando de comer cuando sus energías son necesarias, en la enfermedad, en los accidentes, etc. Incluso algunas especies (marmota, lirón, oso) hibernan, es decir, se pasan largos periodos sin ingerir alimentos, sólo asimilando las reservas de las sustancias nutritivas acumuladas en sus órganos, células y tejidos. A este proceso se le llama autolisis.
Existe un estudio efectuado sobre ratas de laboratorio, en el cual las ratas a las que se les reducía drásticamente la dieta prolongaban su vida mucho más que las que podían comer todo lo que quisieran. Además se desconoce ningún otro método que sea igual de efectivo al respecto.

¿Qué diferencia hay entre ayuno y semiayuno?
Ésta es bien sencilla, puesto que el ayuno es tomar únicamente agua y el semiayuno comprende más líquidos tales como zumos de frutas, caldos de verduras, infusiones, siropes, etc.

¿Es un proceso duro?
Todo el mundo piensa que es muy difícil de lograr y muy peligroso.
Evidentemente hay que asesorarse. Sobre todo bajo alguna enfermedad grave o medicación crónica. Bien sea a través de un médico especializado, bien, si se es poseedor de una buena salud, estudiando las posibilidades personales para una debida ejecución.

Podríamos decir que la parte más conflictiva se encuentra en las primeras 72 horas. Pues es el proceso más chocante para el organismo y donde mayor cantidad de sustancias tóxicas se liberan, debido a que las enzimas encargadas de la digestión pasan a trabajar para la reparación de tejidos, eliminación de toxinas, etc. Pero estos efectos pueden variar mucho de una persona a otra, dependiendo de su estado físico y psicológico. A partir de este tiempo los síntomas comienzan a remitir incluso rápidamente.

Posibles síntomas

Dolor de cabeza
Es un síntoma muy frecuente, pero suele durar unas pocas horas. Probablemente muchos hayamos pasado por esa sensación en situaciones tales como dejar de tomar café, pasar a una alimentación más saludable de forma drástica o ese primer día cuando, un fin de semana, decidimos salir a la montaña a descansar.

La boca
Disminuye la cantidad de saliva, sensación de boca seca, puede volverse neutra o poco ácida y no recuperará su alcalinidad hasta volver a alimentarnos. La lengua puede volverse blanca, muy blanca o cargada (saburral), a veces amarillenta y con la boca pastosa e incluso pueden aparecer manchas. El aliento puede ser cargado y fuerte, fétido, intestinal o cetónico. El olor dulzón a cetona indica la utilización de las grasas para extraer la energía necesaria para el organismo.

Sensación de Náuseas y Vómitos
Esto indica el trabajo de regeneración del conducto digestivo y la eliminación de sustancias tóxicas a través de la bilis. Cuando la bilis está muy cargada de sustancias tóxicas y éstas llegan al duodeno, el organismo elimina dichas sustancias tóxicas hacia arriba en forma de vómitos. Rara vez lo hace en forma de diarrea.

Debilidad
Dependiendo del tipo de persona ésta experimentará una mayor o menor pérdida de energía. Ocurre con frecuencia, que cuando más descansamos en el ayuno más débiles nos sentimos.

Molestias en el estómago
El aparato digestivo invierte su función. Al no tener que digerir alimentos utiliza su energía para recuperar y renovar los órganos afectados (estómago, hígado y conducto intestinal), y esto hace que la zona se vuelva más sensible. La aplicación de una bolsa de agua caliente puede aliviar o calmar los trastornos intestinales.

Descenso de peso
En las primeras 48 horas no tiene por qué haber un gran descenso a menos que el cuerpo comience a evacuar la retención de líquidos y sustancias tóxicas acumuladas. Esto se debe a que aumenta la diuresis (eliminación de agua por orina). Puede darse el caso de que no haya una gran pérdida de peso pero sí de volumen, cosa que se notará en que la ropa nos vendrá más suelta. Hay que tener presente que la finalidad del ayuno no es únicamente la de perder peso sino la de limpiar el organismo, dándole tiempo para desintoxicarse y regenerarse. Es más, en el caso de querer aprovechar la pérdida de peso, será muy importante la forma paulatina de volver a alimentarnos. Así como el mantenimiento de una dieta saludable que NO nos haga llegar a un estado peor del previo al ayuno, debido a un NO deseado ‘efecto rebote’.

Sensación de mareo
Puede darse a la hora de incorporaciones bruscas.

La orina
Puede hacerse más oscura, olorosa y estar cargada de sustancias incluso de sedimentos en forma de arenilla.

Sensación de frío
Puede sentirse más frío en los pies y manos debido a que el organismo se encuentra más pendiente de los órganos internos, de su regeneración y puesta a punto.

Agudeza de los sentidos
Puede descender el umbral de tolerancia a ruidos, olores, luz, personas, etc. Es decir, sube la capacidad de apreciación de todo y por consiguiente podemos sentirnos saturados de información por lo que es recomendable aprovechar para hacer actividades más tranquilas, saludables y con las que nos sintamos en armonía.

Insomnio
Por norma general la persona que ayuna duerme menos. Esto puede ser debido a que el organismo se regenera con mayor rapidez puesto que se dedica exclusivamente a ello.

Olor corporal
Este puede aparecer debido a una gran eliminación de toxinas. Dependiendo del estado de cada ayunante éste aparecerá o no y será más o menos agradable y/o fuerte.

Aumento del pulso
Suele haber un ligero aumento al principio debido al esfuerzo extra de eliminación de toxinas. Rara vez pasará de las 100 – 110 pulsaciones por minuto y se dará por un breve periodo de tiempo. En caso contrario debe ser supervisado por un higienista e incluso, si es necesario, detener el ayuno.

Molestias renales y hepáticas
Pueden localizarse por la limpieza de desintoxicación. Es un estado normal.

Heces
En situaciones normales el ayunante expulsa pocas heces durante los días de ayuno, pero en personas afectadas por trastornos intestinales puede haber eliminación de heces durante varios días. Si ésta es muy tóxica, debido a la bilis, el cuerpo la elimina con un tránsito más acelerado para no dañar al intestino. Estas heces pueden ser muy olorosas y oscuras. Pueden formarse heces duras e incluso tapones en personas demasiado intoxicadas y con poca energía vital que prolongan demasiado su ayuno y en aquellas que no han hecho una preparación previa a base de frutas y verduras crudas los dos o tres días anteriores al ayuno.

Entrada al ayuno.
Es recomendable hacer una entrada gradual de aproximadamente una semana mediante un régimen o dieta basados en frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, etc. eliminando progresivamente carnes, pescados, lácteos y huevos.

Después del ayuno.
Es muy importante una adaptación progresiva puesto que el aparato digestivo se encuentra en un estado ‘neutro’ y muchas de las comidas que podamos ingerir pueden ser fatales para éste. Así, se requieren del orden de 2 a 4 días de acondicionamiento a base de zumo de naranja recién exprimido y arroz blanco hervido caldoso. También puede ingerirse mandarinas, melón y/o sandía por su alto contenido en agua. Por descontado mencionar que la cantidad de estos debe ser moderada puesto que el aparato digestivo debe despertar de su letargo poco a poco. Y, además de los problemas intestinales que puede acarrearnos una incorrecta incorporación a la alimentación, podemos echar al ‘desagüe’ todo lo edificado anteriormente en unos pocos días.

Crisis emocionales
Pueden ocurrir crisis o cambios psíquicos de descarga emocional leves durante el ayuno. A veces inestabilidad emocional, inquietud, agresividad. Esto puede deberse al estado de intoxicación de cada individuo e incluso al síndrome de abstinencia por echar de menos comer.

Contraindicaciones para el ayuno
Pocas son las situaciones pero destacables tales como: Tuberculosis diseminada, cáncer muy extendido, delgadez o caquexia extrema, cirrosis hepática, enfermedades cardíacas muy graves, personas con algún órgano trasplantado y a las que se les ha extirpado la tiroides.
También aquellas personas que llevan mucho tiempo medicándose deben hacer una ‘entrada al ayuno’ más prolongada para que el cuerpo se vaya adaptando y una vez preparados y, siempre bajo supervisión y asesoramiento médico, ejecutarlo.
Existen medicamentos que no se pueden eliminar sin un estricto control médico y por tanto hay que tener un especial cuidado: Anticoagulantes, betabloqueantes, broncodilatadores, insulina y corticoides.

¿Cómo funciona?

  • Degrada las grasas del organismo generando una gran pérdida de peso
  • Se reabsorben los depósitos de colesterol en las arterias
  • Aumenta la diuresis (eliminación de orina)
  • Desvía los enzimas utilizados en el proceso digestivo hacia los tejidos y órganos que necesitan ser reparados, regenerados y revitalizados
  • El cuerpo primero se alimenta de las reservas menos importantes con lo que con frecuencia se suceden desintegración de: quistes, abscesos, bultos, tumores benignos, etc.
  • Aumenta la capacidad para disolver coágulos (fibrinólisis) con lo que se previene la trombosis o embolia.
  • Aumenta la capacidad inmunitaria del organismo
  • Hay que tener en cuenta también que el cuerpo no tiene un poder de regeneración ilimitado por ello es mejor, mantener una dieta saludable toda la vida, a hacer apaños de última hora pues a medida que se envejece la capacidad de curación disminuye.

¿Existen carencias en el proceso?
Las reservas del organismo suelen estar bien equilibradas por lo que no debe haberlas. Incluso se ha demostrado que se mejora los estados de raquitismo y metabolismo del calcio. En la anemia suele aumentar el número de glóbulos rojos e incluso el equilibrio bioquímico puede mantenerse e incluso llegar a recuperarse.

Pautas lógicas

  1. No comer nada sólido; sólo beber. (Infusiones, caldo vegetal, zumo de fruta, jugo de hortaliza y tanta agua como pida el cuerpo)
  2. Abandonar todo lo innecesario y/o perjudicial. (Tabaco, alcohol, golosinas, café, medicamentos prescindibles, etc.)
  3. Es momento para interiorizar con nosotros mismos. Escucha a tu cuerpo, céntrate en ti e intenta no ser perturbado por lo/s que te rodean
  4. Haz caso a tu cuerpo y hazle sentir bien. (Duerme si estás cansado, lee, pasea, haz deporte, nada, baila, etc. si te gusta el dinamismo…)