Cinco menos cuarto de la mañana y estoy congelado.

La madre que parió al frescor ‘matutino’. Ya sabía yo que con la ‘chaquetita’ no iba a ser suficiente.

Pero no puedo parar más que para echar gasolina. En breve nos espera un tren hacia Barna. Ya puedo empezar a sentir los indicios de que mi sistema nervioso está en perfectas condiciones. Y todo a pesar de no haber pegado ojo en casa de E.

Guardo la moto en el garaje, recojo la maleta, me miro unos instantes al espejo (he llegado a verme peor) y me dirijo a la estación.

Es pronto. Luis aún tardará veinte minutos en llegar. Me pongo cómodo al lado de una atractiva chica alternativa. Está tan atareada escribiendo que no veo el momento de ofrecerle ayuda. Ella se ha percatado de mi presencia y al poco deja de escribir. Incluso mira un par de veces en mi dirección. Pero llevo el freno de mano puesto… ¿Pereza, miedo, cansancio?

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