Unos segundos y estaríamos rondando las cinco de la tarde. Mario y yo estábamos casi preparados (nunca se está del todo, jeje) y nuestros alumnos se encontraban reunidos en la puerta del hotel.

Fui a recogerlos algo nervioso, me suelo emocionar. Sé que esas personas que están ahí, esperando, son gente maravillosa. Personas con la determinación de dar este gran paso: coger las riendas de sus vidas y reconducirlas en el aspecto emocional y sexual y están dispuestas a darlo todo.

Muy grata fue la sorpresa cuando pude ver algunas caras ya conocidas de talleres anteriores:

Utilizaré sólo nombres de pila por privacidad y si alguien prefiere que lo modifique sólo tiene que notificármelo, ¿de acuerdo?

Prosigo… ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí! Caras conocidas.

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