«No les des lo que te pidan con palabras, dales lo que gritan sus emociones». Ray Havana

¿Has oído alguna vez eso de que algunos «noes» quieren decir «sí»?

No quiere decir que las mujeres mientan o no sepan lo que quieren, sólo significa que debemos fijarnos en sus emociones. No debemos quedarnos con el significado estricto de las palabras —superficie—, debemos ahondar en sus sensaciones —modo lógico vs modo emocional—. Ten en cuenta que su FF (factor fulana) va a llevarla, en la mayoría de ocasiones, a «decir lo correcto» en lugar de «decir lo que siente/desea».

Hay ciertas actitudes que se suelen repetir en la gente exitosa de cualquier ámbito de la vida. Actitudes internas que resultan fundamentales a la hora de alcanzar las metas marcadas. Actitudes que hacen que esas personas tengan un marco de acero, un marco indestructible.  Hoy os voy hablar de una de ellas: el reencuadre.

Imagínate a Messi o a Cristiano Ronaldo en un partido. Imagínate que en un partido empiezan fallando los primeros disparos que realizan. Algunos más claros y otros menos. Tanto Messi como Cristiano tienen dos maneras de afrontar sus tiros fallidos:

1- Lamentandose de que no es su partido y dejando que sean otros compañeros los que disparen los próximos disparos.

2- Reencuadrando la situación y diciendose que tras los disparos fallidos están cada vez más cerca de marcar, y por lo tanto con más ganas de lanzar el próximo disparo.

Tanto Messi como Cristiano Ronaldo son dos claros ejemplos de ganadores en el futbol, gente que le gusta jugarse la última pelota en cada  partido, gente que sabe reencuadrar las situaciones que se les presenta siempre a su favor. ¿Porque sino los vemos muchas veces marcar goles decisivos en los últimos minutos de partido cuando durante  mucho tiempo del partido apenas hicieron nada?

Este tipo de situaciones siempre estarán presentes en muchos ámbitos de nuestra vida. Por ejemplo en el sargeo, habrá noches que parezca que no te están saliendo las cosas, o noches que acaban muy diferente a como pensabas que acabarian inicialmente. A partir de ahí depende de ti de como reencuadres las situaciones que vives. ¿Pensarás que ha sido una noche perdida y  que no sirves para esto? o ¿en cambio pensarás que esta noche a pesar de no haber tenido ningúna interacción exitosa te ha servido para conocer más cosas de ti y ser cada vez mejor en tus interacciones?

La diferencia entre una frase y otra es brutal. Si tu te repites la primera, lo más probable es que la próxima vez que salgas lo hagas con el estado bajo y con muchos miedos de entrada. En cambio, si te repites la segunda frase, seguramente la próxima vez salgas con más ganas, ya que los fracasos de la noche anterior te han servido para ser mejor en tus interacciones.

Este tipo de reencuadres són fudamentales para entrenar nuestra mente en positivo, para ser constantes en las metas que nos marcamos. Es imposible evitar el fracaso en muchas ocasiones, pero solo depende de ti de como los afrontes y como los optimizes. Esta es la diferencia que separa a los ganadores y a los perdedores.

 

¡Prémiate!

«Sonríe cada vez que te sorprendas haciendo algo que te acerque más a tu próxima meta. » Ray Havana

De tanto machacarlo ya debes saber que, a quien realmente debes conquistar es a tu ‘mente subconsciente’. Dale el cariño que se merece cada vez que te permita ser la mejor versión de ti mismo.

Por otro lado no seas duro contigo cada vez que suceda lo contrario. Tu mente subconsciente es una persona muy sensible, si la tratas mal se vendrá abajo… ¡Y tú con ella!

Si no conoces tu potencial es normal que tengas miedo. Ray Havana

El miedo es algo inherente a la naturaleza humana —y a los seres vivos—. Es síntoma de salud. Si tienes miedo, estás sano. No se trata tanto de no tener miedo sino de cómo gestionarlo. A fin de cuentas el miedo es energía. Te puede desbordar y hacer que pierdas el control —bloqueo— o puede ser un impulso para coger más fuerza —adrenalina—.

Lo que parece claro es que muchos de nuestros miedos son infundados. No sabemos cómo vamos a reaccionar en determinadas situaciones hasta que nos vemos en ellas y, por miedo a fallar, preferimos no afrontarlas.

Pues te diré una cosa, la mayoría de las veces lo peor que puede pasar es que pierdas el tiempo —y la vergüenza—. ¡Nada más! Bueno, sí, que aprendas y, la próxima vez, lo hagas mejor.

Tu pasado no es tu futuro.

Si piensas lo contrario no estás más que condicionado por tus creencias limitantes.

No tienes más que ojear el ejemplo del flash y el de muchos otros ejemplos para darte cuenta de que no hace falta tenerlo todo para conseguir tus sueños. Es más cuestión de quién quieres ser en lugar de quién has sido.

¿Quién eres? ¡Ese capaz de ser quién quiere ser…!

Las oportunidades no se desperdician, las aprovechan otros. Ray Havana

Así que ya puedes estar tranquilo. No tienes por qué preocuparte de todas esas oportunidades que has desperdiciado a lo largo de tu vida. Seguramente les han venido muy bien a ‘otros’.

Seguro que ahora te viene a la mente alguna que otra ocasión donde no te atreviste a dar el paso —a hablar con esa chica; a pedirle el teléfono; a invitarla a tu casa— y luego la viste en los brazos de otro.

Si eres un alma caritativa… ya no tienes por qué preocuparte. En caso contrario, ¡espabila!

¿Qué es ser libre?

Libre no es aquel que actúa dejándose guiar por sus emociones sino haciendo lo que elija independientemente de cómo se sienta en el proceso.

Lo que hace que seamos el animal más evolucionado de este planeta es nuestra capacidad de raciocinio. Gracias a la razón somos capaces de ‘todo’. No sólo podemos imaginar cualquier cosa sino que somos capaces de llegar a crearla, de hacerla realidad.

En muchas ocasiones somos capaces de conseguir las cosas porque hay un motor, una energía —una motivación— que nos mueve: «las emociones».

¿Qué sucede cuando son éstas las que nos boicotean? ¿Qué pasa cuando nuestras emociones nos anulan haciéndonos sentir incapaces de conseguir nuestras metas?

Es el momento de anteponer nuestra parte del cerebro más evolucionada —neocórtex— a la emocional —sistema límbico— para conseguir la libertad y, por consiguiente, seguir el trayecto de la felicidad.

No lo hagas.

Cada semana veo en el foro, en el blog y en el facebook esta misma pregunta:

«Cómo convertir a una chica en mi novia«, «cómo encontrar novia«, «cómo consigo convencerla de que seamos novios», o variantes aún peores «quiero que sea mi novia pero ella me ve como a un amigo, ¿cómo le hago cambiar de opinión?».

Piensa de entrada, que cada vez que alguien pregunta esto un pedacito de mi alma sufre un dolor casi mortal. Me duele, me duele mucho. Porque el hombre que piensa de esta manera está condenado a sufrir fracaso tras fracaso. (Lo sé por experiencia…).

pedir que sea mi novia

Primero: ¿para qué quieres una novia?

Puede ser que ya hayas tenido mucha experiencia con mujeres, y no quiero poner número, pero si eres tío y tus cifras tienen menos de dos dígitos… te falta experiencia con mujeres. No, las de pago no cuentan. De hecho, restan. (otro día hablamos de ello). O sea, puede ser que tú ya hayas estado con decenas de chicas, y ahora quieres dar «un paso más». Enhorabuena, estás buscando a tu princesa.

Pero lo más habitual en estos casos es chicos con baja autoestima que buscan «llenar su vida» con una novia. ¡MEEEEEC! Error. Se condenan a noviazgos con chicas posesivas, celosas o tramposas que les engañan con otro(s). También es habitual que me digan «así tendré sexo asegurado». Deja que me ría  :lol:. Por muy novia/esposa que sea una chica, si no siente atracción puede buscar tantas excusas que cuando te des cuenta estarás más tiempo mirando porno que haciendo el amor con ella…

En cualquier caso, el error es pensar que una novia automáticamente nos proporciona algo que valoramos, y que ese mismo algo no lo podemos obtener sin pagar el precio del noviazgo. Estoy hablando de sexo, cariño, conexión, cuidados… porque sí, aunque para los hombres el sexo es fundamental también valoramos la compañía femenina en otros aspectos.

Pregunta abierta: si tú supieras que en cualquier momento puedes ir a un bar, playa, plaza etc… conocer a una chica y acostarte con ella en pocas horas, o abrazaros a la luz de la luna… lo que tú quisieras. ¿Estarías pensando en buscarte una novia? ¿Gastarías días y días en «seducir» a una conocida que apenas te hace caso? ¿O es la mentalidad de escasez la que te hace pensar que necesitas una novia?

Y ahora voy a ellas: ¿qué quieren las mujeres? Un hombre de carácter fuerte, confiado en sus posibilidades y que la pueda proteger. No un tío que a la primera quiere «atarse» a ella. Por eso, pedirle a una chica que sea tu novia es:

1. BETA. Seguramente tienes mentalidad de escasez y quieres «cazarla» por inseguridad. Como si ese «contrato» de noviazgo te garantizara algo… de forma inconsciente estás diciéndote que «vales poco», y que ella «es el premio».

2. Poco atractivo. Casi tan poco atractivo como cuando una chica «poco agraciada» se te acerca con cara de «soy fácil» y te toca tratando de resultar sexy. (Si nunca te ha pasado estás de suerte…).

Recuerda, no me cansaré de repetirlo, que muy en el fondo seguimos siendo animales. Nuestros gustos no podemos elegirlos, y si bien a los hombres nos atraen mujeres jóvenes, fértiles y fieles, a ellas les atraen los tíos poderosos (y poderoso puede ser físicamente, intelectualmente o económicamente. Mejor si son las tres juntas…). Digamos un «hombre alfa». Y este hombre «alfa» idílico… ¿la invita a una cena romántica carísima con violines, le regala un ramo de rosas y le pide que sea su novia con cara de ardilla enamorada? ¿O la agarra de la cintura, la pega a su cuerpo y la besa sin pedir permiso? ¿Le dice «quiero que seamos novios» o le dice «te deseo y quiero hacerte mía aquí y ahora»?

Para desgracia de feministas trasnochadas, seguimos teniendo roles muy diferenciados en el «ritual de apareamiento». Si tú actúas como un verdadero hombre poderoso, será ella la que trate de «ligarte» para que seáis pareja. En cambio, si tú adoptas el rol de «quiero que seas mi novia a cualquier precio», recibirás muchos «seamos amigos» o «el sexo dentro de tres meses».

Adivina en qué libro desarrollo -junto a Ray Havana y Mario Luna- la explicación evolucionista de todo el cortejo humano… por si aún no te ha quedado claro.

¡Creer para ver!

Lo que para unos es una escarpada subida con un futuro trágico e incierto para otros es un proceso necesario para alcanzar las alas de su nueva vida.

Todos buscamos seguridad. Por desgracia esperamos ‘encontrarla hecha’. Esperamos a que nos la proporcionen otros. Hasta que alguien —un valiente— no es capaz de romper con los esquemas establecidos y demostrar que las cosas pueden ser mejor de otra manera no nos atrevemos a recorrer ese nuevo camino. Aunque hay casos que ni por esas…

¿Qué conseguimos con eso? Intentar evitar lo inevitable. Lo queramos o no las cosas cambian —independientemente de lo mucho o lo poco que nos guste—. Si no ‘las cambiamos nosotros’ las cambiará el tiempo, las circunstancias o… cualquier otro factor.

¿Prefieres sentirte responsable y tratar de cambiarlas a tu favor o ‘mejor’ dejarlo de la mano de esos factores y, en la mayoría de los casos, que no te beneficie?