seducción en zurich (1) – aterrizando

Seducción en Zurich (1) – Aterrizando.

No estaba en mi mejor forma seductora. Llevaba varias semanas volcado en un proyecto que requería todas mis facultades analíticas y sentía que la inspiración para coquetear con las mujeres me había abandonado. En una palabra, había trascendido el modo lógico para sumirme en “modo excel” (sí, sí, el de la hoja de cálculo).

Además, iba a ser la primera vez que la empresa Seducción Científica impartía sus enseñanzas en otro idioma y fuera de España.

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El trato era sencillo: nuestros clientes nos ayudaban a explorar ese nuevo mercado y, a cambio, nosotros les enseñábamos algunos de nuestros secretos.

Con lo que yo no contaba en absoluto era con que no habría tiempo de adaptación.

Mario Luna: Alberto, ¿cómo es que vamos a salir YA con alumnos?

Alberto: No deberíamos, lo sé… Pero por alguna razón no he podido negarme. ¿Quieres que diga que esta noche salimos solos Alex, tú y yo?

Mario Luna: Claro. Ese era el trato, ¿no?

Lo era. Llevábamos varios vuelos encima y estábamos hechos polvo. Además, como explica Alberto en su artículo, el Max-Vacuaro Secuenciado iba a ser puesto a prueba internacionalmente por primera vez en su historia. Una noche del Equipo SC en solitario para tantear las reacciones de las suizas y adaptar nuestro método de seducción al nuevo entorno era lo mínimo que se nos podía conceder…

Teléfono de Alberto: Biiiip!!! Biiiip!!!

Alberto: ¿Sí?

Teléfono de Alberto: Soy F. Estoy abajo esperándoos.

Alberto: Mario, es F. Está abajo. ¿Qué le digo?

Llámalo debilidad o cansancio. Quizás no estábamos en condiciones para pensar con claridad. La cuestión es que acabamos claudicando.

Minutos después, nos encontrábamos sargeando por garitos de un país desconocido en compañía de personas que no eran del equipo.

El primero de ellos era ruidoso como el propio averno y mantenía una fea proporción de tres suizos por suiza. Cuando en España caigo —siempre engañado o por error— en uno de esos antros, últimamente me suelo largar en el acto. Antes le solía dar oportunidades a entornos en los que todo juega en tu contra, pero cada vez más pienso que la vida es demasiado corta para ello.

F: ¿Os gusta el sitio?

Mario Luna: Ni lo más mínimo. Aplicar aquí nuestro método es como conducir un Ferrari por un camino de cabras.

Alex: O como sumergir a un águila en el mar.

Lamento mi crudeza, pero las cosas son como son. Los ambientes sobrepoblados, tumultuosos y en los que toda la energía del ambiente ha sido reemplazada por un agresivo estruendo tecno están muy bien para tíos muy altos, hípermazas, requeteguapos o súper bailongos. Y también pueden hacer buen caldo con porteros, DJs, barmans, RPs, gogós y demás fauna discotequera.

Pero un hombre de 1,70, treintaynosecuántos años y encantos mucho más sutiles que los que proporcionan los ciclos hormonales suele, al intentar ligar en esos antros, sentirse como un virtuoso de la flauta que se esfuerza por tocar a Mozart en un concierto de heavy metal.

Y la máxima del Valor ADC lo dice bien claro: NO TE ESFUERCES.

Pese a todo, un verdadero Aven nunca se encuentra completamente sin recursos. Puedes lanzarlo a un estanque saturado de cocodrilos y pirañas y aún así buscará una dirección en la que trabajar. Y, por si no lo he mencionado, Alberto, Alex y yo somos Aven.

Antes de que nadie pudiera darse cuenta, estábamos haciendo de las nuestras. Como niños que trastean con su juguete favorito, aplicábamos las reglas del juego de sala: sonríe y siente tu grupo como el principal foco de energía, abre sets en menos de tres segundos, fálcate, trata a los desconocidos como viejos amigos, no te vuelques, prevé y evita bazucazos y, sin que se note, observa, observa, observa…

Precisamente, durante el vuelo Alberto y yo habíamos estado hablando de la importancia de elementos como la capacidad de observación, los IDPs (valioso concepto de su propia creación), vivir el presente y la comunicación no verbal.

Sobre esas cosas reflexionaba yo cuando, recorriendo la sala arropado por mis alas y mi perpetua sonrisa, me crucé con una rubiaza que ofrecía sutiles IDPs. Alberto y Alex también se percataron, pero el hecho de que fuese acompañada de tres maromos supongo que los disuadió de intentar nada.

La verdad es que no tenía ningún sentido abrirle, pero ¿acaso perdía algo por cogerla suavemente de la cintura para apartarla? ¿Y qué pasa si mi mano se topa con la suya en el proceso? ¿Y si de paso se la cojo, palma con palma? ¿Y qué me dices de estrecharla ligeramente para ver si me devuelve el apretón?

Lo hizo.

Todo esto ocurrió en un par de segundos, pero me bastó para aplicar el TRADUCTOR SIMULTÁNEO.

De modo que, donde los demás veían a un chico que pasaba silencioso junto a una rubia natural más alta que él mientras se abría paso entre la multitud, yo pude LEER con claridad el siguiente diálogo:

DIÁLOGO JAMÁS PRONUNCIADO

-Hola, ¿estás bien?

-Sí. De hecho estoy receptiva.

-Entiendo. ¿Y qué me dices de los tipos estos con pinta de guardaespaldas?

-Tranquilo. Puede que no supongan un obstáculo real. Tú sigue escalando por si acaso, morenito.

Porque, si algo estaba claro, es que yo para ella era un morenito exótico. Quizás mi país de origen no tenía un nombre y ubicación geográfica precisos, pero de lo que no cabía duda es que se trataba de una de esas soleadas tierras donde, en vez de sangre, por las venas de los hombres circula fuego y ritmo.

La conclusión no podía ser más obvia. Pese no haber cruzado con ella ni media palabra, decidí que cualquier cosa que no fuese hacerle de inmediato una figura de salsa sería una completa insensatez.

Lo hice. Y, al primer giro, me di cuenta de dos cosas:

  1. Ella bailaba todavía peor que yo.
  2. La chica pensaba que yo era bueno.

Al tercer giro, la acerqué hacia mí:

Mario Luna: You have to let go…

Me refería al baile, pero ella no se apartó. Mi boca se encontraba a escasos centímetros de la suya. Para no ofenderla, la besé con firme suavidad.

Los dos primeros picos los resistió sin mucho empeño, más que nada para asegurarse de que de la responsabilidad de la escalada me hacía cargo yo. Una vez aclarado esto, nuestras bocas y lenguas se acoplaron como ventosas vivas.

Cuando me separé de ella con su teléfono, reparé en que tenía espectadores. Para algunos de ellos, lo ocurrido no tenía demasiado sentido: había pasado junto a un pivón suizo y, sin mediar palabra, segundos después me estaba comiendo a besos.

Los auténticos Aven sabíamos, por el contrario, que una conversación silenciosa, un diálogo jamás pronunciado, había tenido lugar previamente entre ella y yo. También teníamos claro que el Max-Vacuaro Secuenciado era un método de seducción basado en principios inmutables de la psicología sexual femenina, aplicables en cualquier lengua y lugar del planeta.

En cualquier caso, me gustó que la primera prueba de ello viniera tan rápido.

Acabábamos de aterrizar en Suiza y, ya desde el primer local, el nuevo entorno parecía sonreir a nuestra ciencia. Aun así, la aventura no había hecho más que comenzar. ¿Cómo terminaría?

Pronto lo averiguarás. Entre tanto, te dejo un vídeo en el que te explico la que para mí es la forma más  rápida de sentirte como en casa en una nueva ciudad.

httpvh://www.youtube.com/watch?v=PzmX2q4g8Qk

[Continuará…]

Nota: Nuestro método de seducción, basado en sólidos principios de la psicología femenina, ha demostrado su eficacia más allá de las fronteras en las que fue creado. Para conocerlo a fondo, te animo a que no dejes de estudiar nuestro manual oficial, Sex Crack.

10 Comments

  1. “Me refería al baile, pero ella no se apartó. Mi boca se encontraba a escasos centímetros de la suya. Para no ofenderla, la besé con firme suavidad”

    Sublime rey

    Abrazos

  2. ¡que bonito¡¡ ver que la dedicacion y consagracion de Mario Luna aplicada al estudio de la seduccion arroje estos resultados…

    ¡¡que habito mas saludables y magnetico el sargeo¡¡

  3. Hace tiempo emitieron por TV un reportaje de Zurich, en un canal autonómico, describían una sociedad bastante peculiar, hay una gran cantidad de gente con un muy alto poder adquisitivo, y sin embargo no son nada ostentosos, al menos por la calle, y en sus interacciones sociales procuran ocultarlo.

    Captásteis ese aspecto de la sociedad zuriquesa?

  4. Ante todo, Mario y todos, disculpad el off-topic.

    Pese a que lo que voy a escribir no está directamente relacionado con la entrada este blog me ha parecido el lugar más adecuado para compartir. Lo más dinámico y directo. Lo más 2.0
    Y hacerlo en cualquier otra entrada anterior no hubiera tenido razón de ser.

    Me saltaré, por pudor y por no extensión, la parte en la que reconozco la importancia capital de tus experiencias y materiales en áreas de mi vida que van, incluso, más allà de la seducción. Gracias por todo ello.

    Sin embargo, hoy quería preguntar acerca de un concepto que presentas en tus libros: el material enlatado. La genial concepción de preservar todo aquello que ha funcionado en el pasado para reproducirlo de manera sistemática creando un pequeño arsenal de “espontaneidades” clasificadas con un alto elevado índice de éxito. Pues bien, dado el ingenio que destilan tus ejemplos, he acudido hoy a tu comunidad en busca de un almacén de latas. Algún lugar en qur todos pudieramos retroalimentarnos los unos a los otros a base de conservas. Pero de las buenas. En el que tu compartieras tus recetas personales. Una latita aquí y otra allá. Uno no se siente artista todos los días (e incluso, aceptémoslo, los hay con más y con menos ingenio), con lo que una fuente de inspiración y consulta podría ser definitiva para armarse (de valor y de recursos) y salir buscar su suerte.

    No lo he encontrado. Por lo menos no como yo concebía que pudiera ser genial que existiera. Igual no he buscado lo suficiente. Por eso te pregunto: ¿hay algo así? ¿existe?

    Y si no… ¿por qué no? ¿Por qué no os embarcáis en el negocio de las latas digitales y comunitarias?

    Gracias, de antemano,

    Marc.

  5. Es sensacional el calibraje que se desarrolla cuando se domina este arte y que mejor ejemplo que lo que narras en esta entrada

    Felicidades por la inicativa de exportar el max-vacuaro-secuenciado a tierras suizas

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