Si no conoces tu potencial es normal que tengas miedo. Ray Havana

El miedo es algo inherente a la naturaleza humana —y a los seres vivos—. Es síntoma de salud. Si tienes miedo, estás sano. No se trata tanto de no tener miedo sino de cómo gestionarlo. A fin de cuentas el miedo es energía. Te puede desbordar y hacer que pierdas el control —bloqueo— o puede ser un impulso para coger más fuerza —adrenalina—.

Lo que parece claro es que muchos de nuestros miedos son infundados. No sabemos cómo vamos a reaccionar en determinadas situaciones hasta que nos vemos en ellas y, por miedo a fallar, preferimos no afrontarlas.

Pues te diré una cosa, la mayoría de las veces lo peor que puede pasar es que pierdas el tiempo —y la vergüenza—. ¡Nada más! Bueno, sí, que aprendas y, la próxima vez, lo hagas mejor.

Las oportunidades no se desperdician, las aprovechan otros. Ray Havana

Así que ya puedes estar tranquilo. No tienes por qué preocuparte de todas esas oportunidades que has desperdiciado a lo largo de tu vida. Seguramente les han venido muy bien a ‘otros’.

Seguro que ahora te viene a la mente alguna que otra ocasión donde no te atreviste a dar el paso —a hablar con esa chica; a pedirle el teléfono; a invitarla a tu casa— y luego la viste en los brazos de otro.

Si eres un alma caritativa… ya no tienes por qué preocuparte. En caso contrario, ¡espabila!

¡Creer para ver!

Lo que para unos es una escarpada subida con un futuro trágico e incierto para otros es un proceso necesario para alcanzar las alas de su nueva vida.

Todos buscamos seguridad. Por desgracia esperamos ‘encontrarla hecha’. Esperamos a que nos la proporcionen otros. Hasta que alguien —un valiente— no es capaz de romper con los esquemas establecidos y demostrar que las cosas pueden ser mejor de otra manera no nos atrevemos a recorrer ese nuevo camino. Aunque hay casos que ni por esas…

¿Qué conseguimos con eso? Intentar evitar lo inevitable. Lo queramos o no las cosas cambian —independientemente de lo mucho o lo poco que nos guste—. Si no ‘las cambiamos nosotros’ las cambiará el tiempo, las circunstancias o… cualquier otro factor.

¿Prefieres sentirte responsable y tratar de cambiarlas a tu favor o ‘mejor’ dejarlo de la mano de esos factores y, en la mayoría de los casos, que no te beneficie?

El subconsciente prefiere evitar el fracaso a perseguir el éxito.

Nuestros genes nos han condicionado siempre a tener comportamientos muy útiles para la supervivencia y la reproducción. Lo que sucede es que no han evolucionado a la velocidad que lo ha hecho nuestro estilo de vida. Ellos siguen ‘creyendo’ que estamos en el paleolítico —hace 50.000 años— y que los peligros son los mismos. Correr riegos entonces —hablar con una desconocida— podía significar la muerte o, en el mejor de los casos, el exilio —muerte lenta por una mayor dificultad de superviviencia—. Pero hoy, como mucho, arriesgarse se traduce en perder el tiempo, dinero, esfuerzo y/o ‘quedar en ridículo’. Cosas que, ni de lejos, hacen peligrar nuestra existencia y, sin embargo, conducir a 120 km/h no es percibido como un peligro por ellos. Obviamente están algo obsoletos. La buena noticia es que podemos ‘reprogramarlos’.

Tenemos miedo a la luz, no a la oscuridad.

En la mayoría de ámbitos de nuestra vida no somos conscientes de lo que nos perdemos por miedo a perder. Preferimos aferrarnos a lo que tenemos por miedo a perderlo en lugar de liberarnos de nuestras cargas y aceptar lo bueno que está por venir.

Una crisis no significa algo negativo, sólo significa cambio. Adaptarnos siempre nos hará crecer.

La razón deduce, la emoción seduce. Ray Havana

Cuando hablamos de seducción estamos hablando de emociones, sentimientos y/o instintos. Nadie se atrevería a afirmar que la razón no es importante para la mayoría de las situaciones que debemos resolver, pero en temas del “corazón” mandan las “bajas pasiones” —si se me permite el eufemismo.

Consigue comunicarte con sus emociones —subliminal— y tendrás abiertas las puertas hacia su conquista.